12
diciembre

Obtención del ADN (IV)

Otras técnicas desarrolladas más recientemente permiten estudiar el ADN sin necesidad de manipulación alguna, salvo la lisis de las células. Se habla de técnicas de extracción directa de ADN ya que no requieren tanta manipulación previa y en un solo proceso permiten obtener ADN.

La mayoría de estos métodos se basan en la adsorción selectiva sobre soportes “ad hoc”. El proceso básicamente consiste en realizar el lisado celular en el mismo lugar en el que se encuentra en material adsorbente dispuesto en forma lineal o columna. Se fuerza el paso de la disolución lisada por la columna, bien por presión o por centrifugación, de este modo irán saliendo eliminados los materiales no adsorbidos. Se lava con una disolución tampón para eliminar posibles materiales adheridos no deseados; y por último se añade un disolvente para desprender el ADN adsorbido al soporte. Parece que queda claro que el “quid” de este método es dar con el material adecuado para actuar como soporte.

Una aplicación específica de este método es el de las tarjetas FTA (marca registrada)que consisten en papel especialmente tratado que permite adsorber una muestra, normalmente sangre, lisar las células, desnaturalizar proteínas y proteger el ADN que queda intacto en el papel (todo en uno). Incluso pueden conservarse durante tiempo e, incluso, pueden ser enviadas por correo.

Otro de los métodos que podemos calificar de extracción directa es el uso de microesferas magnéticas, sobre cuya superficie se fija el ADN, bien directamente o por la acción de otras moléculas con afinidad al ADN fijadas previamente en las microesferas. Un imán retendrá las microesferas con el ADN; posteriormente se procede a la separación de ambos.

El uso de microesferas magnéticas es muy utilizado para estudios de expresión genica para detectar los ARNm en células eucariotas. Estos ARN tienen la peculiaridad de dotarse al término de su transcripción  de una cola en su extremo 3´ con una larga fila de ribonucleótidos de Adenina (cola poli A) para protegerse del ataque de las ribonucleasas nucleares en su traslado al citoplasma. Basándose en dicha propiedad, se preparan las microesferas dotándolas de un   polinucleótido (poli T), anclándolos a ellas lógicamente por su extremo 5´, donde los ARNm quedarán fijados por complementariedad.

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