Utilizando materiales propios, exponemos a continuación de una forma gráfica y sencilla el proceso de transcripción: del ADN al ARN

Lo realizamos con una sencilla secuencia donde se aprecia esquemáticamente: secuencia promotora, punto de inicio de la transcripción y secuencia terminadora o de finalización del proceso.

La burbuja de transcripción va a seguir abriéndose hacia la secuencia terminadora y cerrándose a medida que ya se ha realizado en su parte anterior. Los ribonucleótidos, por la acción del enzima ARN polimerasa va  seleccionando y colocándolos sucesivamente. Realiza su trabajo formando la cadena de ARN siempre en  dirección 5´a 3´.

 

Finalmente, el resultado del ARN, que va formándose a partir de la hebra molde con la misma secuencia que la hebra transcrita,  va saliéndose de la burbuja a medida que el proceso avanza para que finalmente quede suelto totalmente.

Resultado : el ARN formado posee a misma secuencia de nucleótidos que la hebra transcrita (lógicamente, sustituyendo Timina por Uracilo) que, como vemos, poco ha «trabajado» en el proceso. Podríamos decir que la hebra transcrita es la hebra «vaga» del proceso de transcripción.

Finalmente indicar que la transcripción puede realizarse en cualquiera de las 2 hebras del ADN, utilizando como molde una u otra. Cada gen particular lo realiza con el uso exclusivo de una de ellas, no saltándo el proceso de una a la otra. En ocasiones, un mismo tramo de ADN es utilizado por 2 genes diferentes, cuyos transcritos se sintetizan por una hebra en un caso y por la otra en el caso del segundo. Son genes denominados solapantes.

Como podemos apreciar en la imagen superior, el ARN transcrito de una hebra siempre tiene una secuencia diferente del transcrito de la otra, salvo en los tramos palindrómicos continuos, ya que en dichos tramos coincide la secuencia en una y otra consideradas en la misma dirección que, al ser antiparalelas, leídos en sentido contrario resultan la misma secuencia.