31
enero

Control de la expresión génica (III)

Fuente: Imagen Google

 

A nivel de la traducción (formación de la cadena polipeptídica) también existen mecanismos de regulación. En este caso, ya no actúa el ADN que constituye los genes y por eso hablamos de mecanismos que actúan después. El proceso de traducción se produce fuera del nucleo celular en eucariotas. En procariotas, al carecer de nucleo, en el propio hialoplasma de la célula y, además, la transcripción y traducción acostumbran a ser procesos simultáneos. Se traduce al mismo tiempo que se va transcribiendo. En ambos tipos celulares son los ribosomas las “máquinas” que ejecutan dicho proceso.

Hemos mencionado en el artículo anterior la ribointerferencia (ARNi) como uno de estos procesos que impiden la traducción. También existe la acción del propio ARNm que puede actuar como ribointerruptor en el que determinadas secuencias del mismo regulan su propia expresión bien al final de la transcripción o en su proceso de maduración o también en su traducción. Normalmente se produce como consecuencia de la unión a dichas secuencias del ARNm de un metabolito (ligando) que provoca un cambio conformocional del mensajero que provoca una acción sobre la traducción del mismo.

La regulación de la traducción se ejerce fundamentalmente en su iniciación. Ésta es su etapa limitante. Se regula por la formación del complejo de iniciación ribosómico , la actividad de los factores de inicio eIF-2 y eIF-4 y por la influencia de estructuras secundarias en el ARNm.

Por último hay que subrayar que el polipéptido formado como consecuencia del proceso de traducción sufre una serie de modificaciones post-traducionales, algunas de ellas cuando todavía no se ha terminado de formar la totalidad del polipéptido (co-traduccionales). Podemos señalar algunas de ellas: unión de sustituyentes de determinados aminoácidos (acetilación, carboxilación, fosforilación, hidoxilación, Metilación); modificación con lípidos, incorporación de glúcidos,…; así como, en ciertos casos, la rotura del polipéptido formado para la formación de enzimas (ej: tripsina) u hormonas activas (ej: insulina). Todos estos procesos de modificación están regulados por enzimas y cofactores específicos.

Cabe señalar para finalizar –junto con el apartado anterior-  el control del mecanismo del plegamiento del polipéptido o proteína formada, que debe adquirir una conformación tridimensional concreta entre muchas posibles para que sea funcional. Este proceso está controlado por unas proteínas, denominadas carabinas o chaperonas, que mediante la adhesión al polipéptido, de algún modo, le fuerzan a conformarse tridimensionalmente en la forma adecuada.

Indicamos con un ejemplo las consecuencias de un plegamiento anómalo:  la enfermedad de las vacas locas (enfermedad de Creutzfeld –Jacob), fruto  de que la proteína priónica  (PrP) no presenta la conformación adecuada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *