21
octubre

Construyendo órganos de novo

 

“Doctor, si mi corazón no funciona bien, póngame uno nuevo”

En la prensa de divulgación científica y en ocasiones, en la prensa generalista aparecen noticias que hacen referencia a artículos concretos de publicaciones científicas serias sobre la fabricación  experimental de novo de órganos artificiales: riñón, corazón, páncreas, hígado, huesos, hasta cerebros, sobre todo de ratones.

Se ha experimentado con varios procesos para obtener órganos sintéticos:  retirar las células dañadas del órgano y usarlo como soporte para las células madre, crear un soporte arificial de materiales biodegradables para que las células crezcan sobre él con la forma adecuada, en un medio que contiene factores (sustancias químicas) que inducirán la diferenciación de las células madre en las células especializadas del órgano que deseamos, etc, etc…

Andamio de una oreja sobre la que se sembrarán células madre para que creen el cartílago

Andamios de un par de orejas sobre las que se sembrarán células madre para que creen el cartílago

Esas células madre introducidas en la solución pueden ser células iPS (pluripotenciales inducidas) por la modificación de algunos  genes, o incluso células madres multipotentes de la piel que, por ejemplo, se transforman en células cardíacas (si se trata de formar un corazón)  por la presencia en el medio de una mezcla de determinadas sustancias químicas que actúan como factores de transcripción de determinados genes bloqueados activándolos. Estos genes provocan su reprogramación sin tener que modificar ningún gen para su transformación. Este proceso también se aplica con células adultas de un tipo determinado que, por el uso de factores de transcripción, se convierten directamente en otro tipo de células adultas sin que tengan que pasar por el estado pluripotencial previo. Es decir, por reprogramación directa.

En ocasiones, las células introducidas son mezcla de células reprogramadas (iPS) con otros tipos celulares que ayudan en la organización de la compleja estructura del órgano.

Todos estos estudios están todavía en fase experimental, carecen de aplicación práctica ya que aún faltan muchos detalles por investigar y menos aún, de aplicación al ser humano.

Quién sabe si dentro de unos años las impresoras en 3D acabarán fabricándonos órganos de remplazo en la propia consulta del médico. ¡Al tiempo!

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