14
marzo

Caray con las bacterias

Las bacterias son seres vivos de estructura simple,aunque también un reino que da sopas con ondas a todos los demás en cuanto a formas y variantes de sus metabolismos.  Están conformados por células procariotas, cuyo interior viene a ser una sopa de agua en la que se encuentran en suspensión todo tipo de sustancias químicas orgánicas,  incluído también su ADN que es una molécula circular. Son capaces sin embargo de realizar auténticas maravillas de procesos metabólicos; y muchas de ellas son capaces de vivir y sobrevivir en condiciones en las que ningún otro ser vivo podría. Además poseen mecanismos de reproducción “parasexual” por los que se transmiten información genética de unas a otras.

No es de extrañar estos aspectos,  puesto que al fin y al cabo, son los seres vivos más antiguos de nuestro planeta y lo de la evolución lo tienen muy “pillado”. En la actualidad hemos asistido a algunos detalles de su evolución. Por ejemplo: muchas de las bacterias se nos han vuelto resistentes a los antibióticos que no hace mucho tiempo las mataban y, para mayor “cachondeo” por su parte, además el antibiótico les sirve como alimento.

Por otro lado, la evolución bacteriana no siempre va a ir en contra nuestra y también lo hacen para favorecernos en ciertos aspectos. Esto es lo que ha sucedido en una especie que es capaz de “comer plástico”. Utilizan como comida el plástico (PET: Tereftalato de polietileno),  que es un invento humano –no natural- obtenido a partir del petróleo y muy utilizado como envase en la industria alimenticia para agua, bebidas, aceites, y otros productos alimenticios y farmacéuticos.  Es un producto relativamente barato, fácil de elaborar pero no biodegradable (hasta ahora). Pues bien, esa especie bacteriana recientemente descubierta, fruto de su reciente evolución, contiene en su ADN genes que codifican unas proteínas que actúan como enzimas degradando el PET a otros compuestos más simples e inocuos para el medio ambiente.

Imagen de la bacteria que come plástico|SCIENCIE

Imagen de la bacteria que come plástico. | SCIENCIE

De momento, lo hacen con una eficiencia insuficiente como para ser utilizadas a escala industrial, pero  podemos trabajar con sus genes enzimáticos con las técnicas biotecnológicas de edición genética y aumentar su eficiencia, o también transmitírselos a otras bacterias que los utilizarían en mejores condiciones para incrementar la velocidad de la descomposición del PET. Muy probablemente, y después de un tiempo relativamente corto, tendremos bioreactores a escala industrial para degradar el plástico y además, obtener sustancias útiles.

Por otro  parte, se calcula que conocemos apenas  un uno por ciento de las especies bacterianas que habitan nuestro planeta. Todo un “portalón” abierto a su descubrimiento, investigación y aplicaciones para mejorar nuestras vidas en múltiples aspectos.

¿Te animas?

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